La Chiquitania

[Texto modificado de: https://es.wikipedia.org/wiki/Llanos_de_Chiquitos]

La Chiquitania es el nombre de una extensa llanura de América del Sur en Bolivia ubicada en la zona transicional ecotónica entre el Gran Chaco y la Amazonia. En líneas generales en los Llanos de Chiquitos predominan aspectos del bioma chaqueño.

La Chiquitania se encuentran al extremo sudeste de Bolivia, abarcando gran parte del este del Departamento de Santa Cruz. Los límites septentrionales de la Chiquitania corresponden aproximadamente al paralelo 17°30’S y los australes —también aproximadamente— al paralelo 20°S. Los límites occidentales, por su parte, están dados por la penillanura que antecede a la cordillera de los Andes.

El nombre de Chiquitos

La Chiquitania o Llanos de Chiquitos, son topónimos que derivan del nombre que dieron los conquistadores españoles a una de las etnias pámpidas que habitaba esta región. A inicios del siglo XVI los conquistadores encontraron varias aldeas abandonadas, y les llamó la atención que las chozas poseyeran puertas de sólo poco más de medio metro de altura. Esto hizo que los europeos creyeran que sus habitantes fueran pigmeos y los llamaran «chiquitos».

Clima

Pese a las latitudes tropicales la región goza de un clima relativamente templado efecto del constante intercambio de masas de aire muy cálido procedentes de zonas ecuatoriales por el norte y de masas de aire fresco procedentes de la Antártida por el sur, la llegada de los vientos frescos (surazos) se ve favorecida por la llaneza de la región Chacopampeana de la cual la Chiquitania es en gran medida su sector más septentrional. Sin embargo de las temperaturas anuales promedio relativamente cálidas, debido a su continentalidad los Llanos de Chiquitos presentan grandes amplitudes térmicas durante los ciclos diurno-nocturnos y, sobre todo, durante el clímax del verano y el clímax del invierno.
El encuentro de los frentes cálidos y frentes fríos sobre el relieve llano determina también la existencia de tempestades en los momentos de cambio estacional, estas tempestades están acompañadas de copiosas lluvias, especialmente en los límites orientales y occidentales de la región chiquitana. El régimen de precipitaciones pluviales varía notoriamente de norte a sur siendo los promedios anuales de 1050 mm en el norte y de poco más de 600 mm en el sur de esta región.

Relieve

El relieve de la región es predominantemente llano, con un declive poco perceptible de oeste a este y dos declives ―también muy poco perceptibles― a modo de “techo de dos aguas” que toman las direcciones opuestas norte y sur, estos declives determinan el escurrimiento de las aguas y, así las vertientes: el declive hacia el este y el declive hacia el sur hacen que la mayoría de los cursos fluviales de los mismos sean afluentes de la Cuenca del Plata, el declive que se dirige al norte determina que allí los cursos hídricos sean afluentes de la Cuenca Amazónica.

Existen algunas pocas y escasamente elevadas formaciones montañosas, la principal es la pequeña y baja cordillera llamada serranía de Santiago, cuya cumbre es el cerro Chochis (1290 msnm). Unos 150 km al sudoeste del cerro Chochis y casi en la frontera paraguayo-boliviana se encuentra el cerro San Miguel, de solo 780 msnm.

La Chiquitania poseen pocos ríos permanentes, aunque algunos de ellos son de importantes proporciones, los ya citados ríos Parapetí y San Pablo, el río Guapay (o Grande de Santa Cruz) todos estos tributarios del Amazonas), al este, en la vertiente norte de la Serranía de Santiago nace el río Tucava (o Tucavaca) que tras confluir con el río San Rafael continúa con el nombre de Bambural el cual aporta sus aguas a los Bañados de Otuquis y a través de estos afluye con el nombre de río Negro, al río Paraguay siendo así todos estos ríos parte de la Cuenca del Plata. También nace en la Serranía de Santiago el río San Miguel el cual se dirige casi hacia el sur y sería asimismo afluente de la Cuenca del Plata si sus magros caudales no se subsumieran en el centro del Chaco Boreal dentro de territorio paraguayo.

Flora y Fauna

La mayor parte de los Llanos de Chiquitos presenta una flora muy semejante a la de otras regiones del Gran Chaco esto es, un parque arbustivo con abundantes especies de maderas duras y espinosas, repartidos entre los arbustos y pastizales se encuentran árboles como las palmeras (especialmente yatay), palos borrachos, guayacanes, algarrobos americanos y quebrachos. Sin embargo en la zona norte, especialmente formando selvas de galería en las riberas y valles de inundación de los grandes ríos tributarios del Amazonas, se encuentran grandes árboles de madera blanda típicos ya del bioma amazónico.

La fauna tiene como principales exponentes al jaguar (animal focal del bioma), el puma, los pecaríes, tapires, ocelotes, aguará guazú, el yaguarundí, el aguarachay, ciervos como el guazuncho, el ciervo de los pantanos, en las zonas despejadas se encuentran ejemplares de ñandú, y en los ríos y bañados, carpinchos, yacarés y nutrias gigantes. Además de los citados yacarés abundan los reptiles, por ejemplo ofidios como la anaconda, la yarará y la víbora de cascabel. La fauna aviar posee numeras especies: tucanes, chimangos, guacamayos, jotes, urubús, águilas harpía, halcones, buitres, pavas de monte, búhos, lechuzas como el ñacurutú o grandes aves corredoras como el ya citado ñandú para citar solo algunas de las especies más conspicuas.

Historia

A la llegada de los españoles en el siglo XVI vivían en los Llanos de Chiquitos diversas etnias. Debido a su ubicación casi en el centro de Sudamérica, en este territorio se encontraban pueblos de los grupos amazónico, pámpido y andino. Predominaban numéricamente los pámpidos tales como los iśir o yshyr, los ayoreo, y los chané.

De orígenes amazónidos eran los arawak, también eran de origen amazónido los avá que siguieron a los arawak, dando origen a la etnia con cultura predominantemente guaraní llamada peyorativa por los quechuas (y también aimara) del altiplano con el apodo despectivo de “chiriguanos“. Grupos próximos a los “chiriguanos” han sido y son los izozog y otuquis.

Los andinos (quechuas y aimaras) prácticamente tuvieron nula presencia en la Chiquitania; se debe esperar a la segunda mitad del siglo XX para encontrar algunos pequeños grupos poblacionales con orígenes andinos en esta región. Por otro lado, los pámpidos eran trashumantes cazadores-recolectores, los amazónidos aunque poseían características trashumantes y una economía muy cimentada en la caza y recolección, también poseían prácticas de agricultura itinerante (especialmente agricultura de la mandioca o yuca y del maíz) y un mayor desarrollo de la alfarería.

La irrupción española se hizo tempranamente desde el sudeste, desde Asunción. Para el control de este territorio, España debió esperar a la actividad de los misioneros jesuitas quienes desde 1690 lograron sorprendente éxito entre los “chiquitos” y “zamucos”, así como entre los “chiriguanos” del río Parapetí. Es de este modo que en 1731 se habla ya de la Provincia de Chiquitos, provincia luego militarizada que fue incorporada al Virreinato del Río de la Plata en 1778.

Los jesuitas antes de 1778 ya habían edificado siete ciudades misionales (“reducciones”) que contaban con 12 000 habitantes, casi en su totalidad aborígenes; luego de la expulsión de los jesuitas estos fueron sustituidos por franciscanos. Entre las ciudades fundadas se destacan: San José de Chiquitos, Concepción, San Ignacio de Zamucos, San Miguel, San Ramón, San Javier, San Ignacio de Velasco y Santiago de Otuquis. Seis iglesias (que dan respectivamente nombre a las ciudades y pueblos en que están emplazadas) de la región (San Francisco Javier, Concepción, Santa Ana, San Miguel, San Rafael y San José) han sido contempladas por la Unesco, en 1990 con el título de Patrimonio Mundial de la Humanidad.

La población ayoreo se mantuvo aislada casi hasta la actualidad en zonas semiáridas habitando poblados como Tatarenda, Iguaypyté, Ipitá, Aguaraigua o Limón.
A mediados del siglo XVIII la Provincia de Chiquitos fue alcanzada por las incursiones de bandeirantes brasileños quienes exterminaron o secuestraron para esclavizarle a gran parte de la población aborigen, en especial la de los “chiquitos”.

Tras la crisis del Virreinato del Río de la Plata en 1810 debido a la Revolución de Mayo, las tropas del Reino Unido de Portugal, Brasil y Algarve invadieron la casi totalidad de Chiquitos en marzo de 1825. Al surgir el estado de Bolivia la mayor parte de la antigua provincia de Chiquitos (muy despoblada) fue incorporada al departamento de Santa Cruz quedando empero retenidas por Brasil importantes territorios (Bolivia cedió la frontera del Yaurú y del Alto Paraguay así como la mayor parte de la Laguna de Jarayes (Gran Pantanal).

El inicio del siglo XX encontró a la región chiquitana sumida en la miseria y la pobreza, casi olvidada y con sus antiguas ciudades casi reducidas a ruinas, en los 1930s el territorio fue campo de batalla entre paraguayos y bolivianos en la llamada Guerra del Chaco, la situación se agravó cuando se produjo a mediados de siglo XX la crisis del caucho. Hasta el presente lo que más ha favorecido la recuperación de este territorio es, sin embargo, la aparición de nuevos medios de transporte (especialmente la aviación) que gradualmente han hecho retroceder el secular aislamiento de la región.

El año 2019 se registraron varios incendios de magnitud en la Chiquitania que causaron la quema de más de 2.7 millones de hectáreas del Bosque Seco Chiquitano junto con la pérdida de flora y fauna de la región.